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lunes, 14 de noviembre de 2011

E.


Entre su alma y la mía
hay un cordón de agua;
un cordón de fuego y  plata.
Estamos unidos por las manos,
por el sexo
y por la espalda.
Desde el  futuro hasta el presente,
desde el dolor a este día.
De su mirada a la mía
hay tormentas,
lunas y distancia.
Podemos vernos a los ojos
y entregarnos la mirada.  
Somos la espada que corta el tiempo.
El ancla que detiene al mar. 

lunes, 10 de mayo de 2010

TUS OJOS


I
Para ver sus ojos
hay que contemplarlos
desde adentro;
(perderse en ellos)
atravesar la eternidad
en un momento;
dar un paso hacia alguna parte;
ir con certeza hacia el destino.

II
Tu mirada
es un manto de agua,
un murmullo de hojas limpias,
árbol y montaña.

III
Tus ojos son mi calma.
Son dos gotas de miel oscura,
panal de tiempo y piedra,
licor de sueños y esperanza.

TU BOCA


I
Tu boca:
arrecife de corales dulces,
caricia de luz por la mañana,
música de humo sobre el agua.

II
El pasado me sabe dulce
de tus labios.
(Rastro de azúcar y palabras)

III
Hay algo tuyo en mí,
en la sangre,
en la sed que siento por las noches.
Hay algo adentro
que no se dice,
que te entrego labio a labio,
palabra por palabra.

TU PIEL


I
Tu piel
es una concepción lunar,
espuma de un mar dormido,
polvo de estrellas
que cae en mi ventana.
Tu piel
es el origen de mis besos,
del deseo
y las caricias.

II
He recorrido tu cuerpo
tantas veces,
descubriendo presagios
y recuerdos:
nuestra primer caricia,
la noche en que no nos separamos.

III
 ¿Recuerdas que tu sombra
 es un tatuaje en mi espalda?

IV
En tu piel dibujaré
todas las constelaciones
y los mapas;  
escribiré todos los secretos  
y el final de nuestra historia.
En tu piel recordaré el deseo,
las noches largas sin sueño.
En tu piel guardaré
mi cuerpo,
mi nombre verdadero,
las canciones que murmuras
cuando callas.